Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
A quien no tiene padre ni madre, Dios le vale.
Dos no pelean cuando uno no quiere.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
La culpa nació soltera, y nadie con ella se quiere casar.
El mirón mirar, pero sin chistar.
La mano que da está por encima de la mano que recibe
En bien cortar y en vino echar, bien veo quién me quiere bien y quién me quiere mal.
Más fácil es hacer la llaga que sanarla.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Modestia exagerada, modestia falsa.
Sol madrugador y cura callejero, ni el sol calentará mucho ni el cura será bueno.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan
Nunca acaba el que nunca empieza.
Si quieres tener dinero, quédate siempre soltero.
Vayan las verdes por las maduras.
Agua esperé y tarde sembré, sabe Dios lo que recogeré.
Los errores son grandes cuando el afecto es pequeño
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
La belleza entra por la boca.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
Bien gobernar y no mucho bailar.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Ama, perdona y olvida.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Por unos pierden otros.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
Desvestir un santo para vestir otro.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
En cada casa, un solo amo.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
El que no tiene cabeza, tiene que tener pies.
El siguiente vicio es la mentira, si el primero son las deudas.
Las malas nuevas, pronto llegan.
Muchos pocos hacen un mucho.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria.
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
Abriles y jornaleros, pocos de buenos.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
Nos avergonzamos de reconocer lo que le debemos al azar: de todos los benefactores, el azar es el que recibe más ingratitud
Quien ama la guerra, no quiere la paz.
Hay que andar más tieso que un ajo.