Tu colmenar no catar, hasta no vendimiar.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
Lo que se aplazó, casi siempre se malogró.
Cada uno tiene su alguacil.
Mudarse por mejorarse.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Ajo, cebolla, y limón, y déjate de inyección.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Ocasión llegada presto agárrala.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
Una deuda, veinte engendra.
Bodas y aguas, como son guiadas.
Tal vendrá que tal te quiera.
Cuando la gallina espanta al gallo, señal de mal año.
Cada cual ha de llevar su carga.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
La prudencia nunca yerra.
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Cada grumo tiene su humo.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.
No hay pero que valga.
Cama de novios no la tienen todos.
El que de cuando en cuando ayuna, su salud asegura.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
El que nació para melón, nunca llegará a sandía.
La prisa será tardar.
Marido celoso, viejo mañoso.
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
Para San Antón, gallinita pon.
Ayer putas y hoy comadres.
Muchas manos al pucherón, pronto se Llega al hondón.
A la mañana puro y a la tarde sin agua.
Meter aguja y sacar reja.
A cabo de rato, Andújar.
Al que tiempo toma, tiempo le sobra.
Va como honda que lleva el diablo.
Baco, a muchos ha matado; Neptuno, a ninguno.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
Un mes de experiencia enseña más que diez años de ciencia.
También los secretarios echan borrones.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Algo debe de querer quien te hace fiestas que no te suele hacer.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.