Lento pero seguro.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Al que le venga el guante que se lo calce.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
A caballo nuevo jinete viejo.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Donde dije digo, digo Diego.
De buen chaparrón, buen remojón.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Casa que cierra sus portones casa que se llena de ratones.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
Quien sabe, sabe.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Antes di que digan.
Bromas y aceitunas, pocas o ninguna.
Buena vida si refrenas tu ira.
Parecer uña y carne.
Más pija que el Don Bosco.
Cada maestrito tiene su librito.
Tened paciencia y tendrá ciencia.
Buenas y mejores, por falta de seguidores.
Quien tiene renta, tenga cuenta.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Hasta que a la meta no llegues, no te pongas los laureles. e Hasta que el cuerpo aguante.
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
Es más larga que la cuaresma.
Agua, agua, que se quema la fragua.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Teta de noviciado.
A donde acaba el novio, empieza el marido.
Cuando canta la rana, buena semana.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
La noche para pensar, el día para obrar.
El que se brinda se sobra.
Quien se casa, mal lo pasa.
De cuero ajeno, correas largas.
El hombre propone y Dios dispone.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
A la vejez aladares de pez.
Un aumento de caudal nunca viene mal.