El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Buen podador, buen viñador.
Riña de amantes, agua referescante.
Lo mejor del domingo, el sábado por la tarde.
La ocasión asirla por el guedejón.
Sol que mucho pica, o llueve o graniza.
El último mono es el que se ahoga.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
Achaques el jueves, para no ayunar el viernes.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Agua al higo, que ha llovido.
Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
Abriles y jornaleros, pocos de buenos.
Sayo que otro suda, poco dura.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
Año de avispas, año de nieves y ventiscas.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Barriga llena, aguanta trabajo.
El que esperar puede, alcanza lo que quiere.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Novia sin cepas, novio con quejas.
Lo que al jefe le gusta no siempre es lo que a la juventud le gusta.
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
A este son, comen los del ron, ron.
Soltero maduro, maricón seguro.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
El día de San Brando, no tiene cuando".
Cada pez en su agua.
Padre diestro, el mejor maestro.
Lo bueno dura poco.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
Dios los cría y el diablo los junta.
Bebe y ata la bota.
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
La naturaleza proveerá.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
Hacer del san benito gala.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
Al roble no le dobles.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Aquel es tu hermano que te quita el trabajo.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
No hables por boca ajena.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.