Muy pronto te cansados y en un año te amansarás.
La abeja, unas flores escoge y otras deja.
Si se pierde enero, búscalo por la flor del almendro.
Hazte ropa una vez al año, pero de buen paño.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Roma, acuerdos y locos doma.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
Al mal tiempo, buen paraguas.
Amor de niña, agua en cestillla.
A año tuerto, labrar un huerto.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
Del pollo en enero, hasta las plumas valen dinero.
Toma y daca.
El día de San Ciruelo, pagaré lo que debo.
Otro día amanecerá y buen tiempo hará.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Viento del solano, agua en la mano.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Nunca con menores, entables amores.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Poco y entre zarzas.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
Otoño e invierno, mal tiempo para los viejos.
Zun de noche, se sube a un coche
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Cada quien, con su cada cual.
Con los años viene el seso.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
Bueno está lo bueno.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Jarrito nuevo guárdase en el chiquero; pasan dos semanas y por todas partes anda.
Daños, engaños y desengaños, frutos son de los años.
¿De quién es el majuelo?. ya se sabrá cuando muera mi abuelo.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Cuando veas al erizo comiendo madroños, entrado está el otoño.
Un "quizá" ni ata ni desata.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Hombre osado, bien afortunado.
Ante la duda, abstente.
Ante la duda, la más madura.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
En verano, no hay cocinero malo.
Lo prometido es deuda.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
Año bisiesto, echan en ganados el resto.
En cada tiempo, su tiento.