A fullería, cordobesías.
Cuando a Roma fueres, haz como vieres.
Como vives, juzgas.
Que me siembres en Marzo, que me siembres en Abril, hasta Mayo no he de salir.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Tres días hay en el año que se llena bien la panza: el santo, el cumpleaños y el día de la matanza.
El sol de Agosto cría aceite y mosto.
Diciembre decembrina, hiela como culebrina.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
Año tuero, vaca y muerto.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Cielo estrellado, tiempo variado.
La remilgada de Jurquillo, que lavaba los huevos para freírlos.
El cuclillo, solo sabe su estribillo.
Quien corre con más alarde, o no llega, o llega tarde.
Año de avellana, año de ratoncillos y de nieve.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Vino puro y ajo crudo, hacen andar al mozo agudo.
Aire de Levante, agua delante.
Baco, a muchos ha matado; Neptuno, a ninguno.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
Cada cual habla según como le fue en la feria.
El tiempo vuela, que se las pela.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
Al que le venga el guante que se lo calce.
Juez cabañero, derecho como sendero.
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
Quien no arrisca, no aprisca.
Por San Lucas, bien saben las uvas.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.
A buen amigo buen abrigo.
Castillo apercibido no es sorprendido.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
Año derecho, de la era al barbecho.