A San Simón y San Judas, dulces son las uvas.
Los profetas y adivinos, embaucan a los cretinos.
Donde hay nobleza, hay largueza.
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
En la casa donde no hay gobierno, a pellizcos se va un pan tierno.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
En chica cabeza caben grandes ideas.
Necio que sabe latín, doble rocín.
El brazo a trabajar, la cabeza a gobernar.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Dos testigos matan a un hombre.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
Es de bien nacidos ser agradecidos.
Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Días que pasan de enero, ajos que pierde el ajero.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
Valor y querer, facilitan el vencer.
Unos van delante y otros van detrás.
Agrada y te agradarán.
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Boca brozosa, cría mujer hermosa.
Julio, siega y pon tres cubos.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
No hay situaciones desesperadas, solo hay hombres que la desesperación de las situaciones.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
Ajo hervido, ajo perdido.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
El destino baraja, nosotros jugamos.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
A donde va la gente, va Vicente.
Llenarle la cuenca a alguien.
Más obrar que hablar.
A hurón cansado, madriguera nueva.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Debe y paga cuanto alcances, pero cuida tus balances.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Mucho preito hace mendigo.
Quien mucho desea, mucho teme.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
El que muchos oficios tiene, con ninguno se mantiene.
El arenque cuelga de sus propias agallas
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
Las buenas labores honran a los labradores.