Madruga y verás, trabaja y habrás.
No hay hombre sin hombres.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
Quien se refugia debajo de hoja, dos veces se moja.
A ojo de buen cubero.
Buena vida si refrenas tu ira.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
A burra nueva, cincha amarilla.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
Por su facha y alharaca, el nuevo rico se saca.
El que con locura nace, con ella yace.
Avellanas con Montilla, almendritas con Jerez, nuececitas con Moriles, y en mi mesa pon los tres.
Burlas de manos, burlas de villanos.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
Calvo vendrá que calvo me hará.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Quien no sabe, no vale nada.
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
El borriquito delante, para que no se espante.
No hay hombre tan bravo que el tiempo no haga manso.
Cada siete años se muda la condición, la costumbre y complexión.
Quien más tiene, menos suelta.
Quien fracasa con frecuencia, va ganando en experiencia.
Tantos días pasan de enero, tantos ajos pierde el ajero.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
Cada uno es maestro en su oficio.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
Dios ayuda al que mucho madruga.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
Si no tienes a alguien en la casa de los ídolos, no beberás leche de coco
Hacer la del humo.
Amor nuevo, olvida el primero.
Ganancia inocente, no lo verás fácilmente.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
Mejor precavido, que arrepentido.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Por poco se empieza y a mucho se llega.
A quien dan, no escoge.