Quien tiene dolencia, abra la bolsa y tenga paciencia.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
El que mucho abarca, poco acaba.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
Unos por el culo estercolan, y otros por la boca.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
Más que la mujer hermosa vale la hacendosa.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
No hay alquimia mejor que el ahorro.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
El que se pinta de bueno, o es tonto o tiene veneno.
Pelo mal cortado, a los quince días igualado.
Deja tranquilos a los perros que duermen.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Entre salud y dinero, salud primero.
El tiempo aclara las cosas.
Marido celoso, viejo mañoso.
Para muerte repentina, mezclar trago y gasolina.
No te rías de un cojo sin saber como andas tú.
Las naranjas de Teresa, puro bagazo y corteza.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
El no vigilar a los operarios es como dejarles nuestra bolsa abierta.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
A cada paso, un gazapo.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
Esto es el pan nuestro de cada día.
La alegría alarga la vida.
Casado por amores, casado con dolores.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Cuando el león envejece hasta las moscas le atacan.
El hombre puede hacer mucho, pero la belleza más
Hasta el mismo amor sincero, requiere algo de dinero.
Soldado que huye sirve para otra guerra.
No hay que perder una tripa por no hacer bulla.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Cuando naciste tú llorabas y todos alrededor sonreían. Vive la vida de modo que cuando mueras tu sonrias y todos alrededor lloren.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
De buen caldo, buenas sopas.
De pico, todos somos ricos.
El mejor sol es el que calienta hoy
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
El tiempo enseña más que cien maestros de escuela.
Los golpes hacen silencio.