Chispa pequeña enciende un monte de leña.
Esto es la misma jeringa pero con diferente bitoque.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Siempre hay un roto para un descosido.
Puede llamarse hombre honrado, quien es y lo ha demostrado.
Hoy figura, mañana sepultura.
La mujer lunarosa, de suyo es hermosa.
En el mundo como en el mar, no se ahoga quien sabe nadar.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
Antes de hablar, pensar.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
De quien no has tratado, no jures que es hombre honrado.
La gente se arregla todos los días el cabello, ¿por qué no el corazón?.
El tiempo es oro, la salud tesoro.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
Ranas que cantan, el agua cerca; si no del cielo, de la tierra.
Toro y gallo, y trucha y barbo, todo en Mayo.
Empezar con buen pie.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
No basta parecerlo, hay que serlo.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
En casa del albañil, goteras mil.
Los toros van con los toros, los bueyes con los bueyes
En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
Los buenos vuelan, los malos quedan.
Septiembre en fin de mes, el calor vuelve otra vez.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
En cabeza limpia, nunca piojos ha de haber.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
La falta de progreso significa retroceso.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
Freídle un huevo, que dos merece.
Olla reposada, no la come toda barba.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
Lo hermoso agrada y lo feo enfada.
El que no anda, no tropieza.
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
Ahora que tenemos tiempo, cuéntame un cuento.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
Seas alto o bajo, no engañarás al trabajo.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
El que guarda siempre encuentra.
El que no tiene cabeza, para qué quiere montera.
Por la víspera se conocen las fiestas.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.