Mal de muchos, epidemia.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Carga que place, bien se trae.
Al rebuznar se verá quien no es león
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Las penas no matan, pero ayudan a morir.
Puso un circo, y le crecieron los enanos.
Noviembre y enero, tiene un tempero.
Aún queda el rabo por desollar.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
Agua mansa, traidora y falsa.
El que no te conozca, que te compre.
Jugar limpio, bueno para la conciencia y malo para el bolsillo.
El fruto prohibido es el más apetecible.
La zagala y el garzón, para en uno son.
Lo imposible, en vano se pide.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Lo mejor del domingo, el sábado por la tarde.
De pequeños principios resultan grandes fines.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
A grandes beneficios, mayores riesgos.
La zorra vieja en el lazo se mea.
Por fuerte que seas, siempre existe otro más poderoso que tú
El que no le teme a la muerte es porque no le teme a la vida.
Rincón por rincón, Alcañiz en Aragón.
No sea una mujer tan bella como para matar ni tan fea como para asustar
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
Al mal tiempo, buena cara.
El que las hace, las imagina.
El trabajo y el comer, su medida han de tener.
Unas veces, joden las ranas a los peces y otras es al revés jode el pez.
Confianza sin tasa empobrecerá tu casa.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Con hombre egoísta, ni de trato ni de vista.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
Más aburrido que bailar con su hermana.
Me doblo pero no me quiebro.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
El tiempo no perdona a nadie.
En las caricias de otoño, se empieza en la cara y se acaba en el coño.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
No hay tal mancebo como el puerro, que le salen las barbas al año primero.
Salud y pesetas salud completa.