Perro flaco soñando con longaniza.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
Chico exceso es dar a una moza un beso, si queda en eso.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
En la vida, según es la situación, se cambia de opinión.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Panadera érades antes, aunque ahora traéis guantes.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
Quien hace casa en la plaza, o ella es muy alta o muy baja.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Más mamado que chupo de guardería.
Hablar poco y mal, es mucho hablar.
Ni la humildad de los pescadores ni el cinismo de los mercaderes empañaran la pureza de las perlas.
Mala y engañosa ciencia es juzgar por las apariencias.
El interés mata la amistad
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Cada día olla, amarga el caldo.
Hasta la sepultura el amor fuerte dura.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Jugar bien sus cartas.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
A la iglesia de Dios ni darle ni quitarle.
Enero desaloja las camas
Mujer que se queja, marido que peca
Aquí morirá Sansón y cuantos con él son.
El que disfruta insultando a la gente con sus escritos es como una bruja; el que disfruta adulándolo es como un quiromántico
Nadie debe vivir pobre por morir rico.
Chapucero es el barbero que deja rasposo el cuero.
Rico y de repente, no puede ser santamente.
A gran hambre no hay pan malo, ni duro ni bazo.
Parece barril sin fondo.
Cada dueño tiene su sueño.
La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
Desde chica, la ortiga pica.
La fe mueve montañas.
Casa con azotea, ladrón la asalta.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
El desperdicio, crea la necesidad. No desperdicies y no necesitarás.
Agua corriente, no mata a la gente; agua sin correr, puede suceder.
Incauto fui, hasta que cayendo aprendí.
El nosotros anula el yo.
El que no tiene cabeza, tiene lomo.
Barba roja, mucho viento porta.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
De cien en cien años, vuelve el río por sus andamios.
la ropa son alas.