No digas de este agua no beberé, por turbia que baje el agua mayor puede ser la sed.
El que come solo, muere solo.
Quien muere, ni cobra, ni paga, ni debe.
La práctica hace al maestro.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Arco iris por la tarde, buen tiempo aguardes.
Contra gustos, no hay disgustos.
Al cuerdo o al hábil, todo le es fácil.
Lo que no cuesta dinero, siempre es bueno.
Ninguno más fama tiene que la que darle quieren.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran.
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.
Del precipitar nace el arrepentir.
Te quiero Andrés, por el interés.
Tiene más dientes que una pelea de perros
Después de la guerra, todos son generales.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
No tropieza quien no anda.
El cuerpo eterno del hombre es la imaginación
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
Don sin Din, gilipollas en latín.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
A quien no la teme, nada le espanta.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Manantiales de salud son la higiene y la virtud.
Cuanto más primos, más adentro.
Más sabe el zorro por viejo que por zorro.
Quien se baña al día una vez, ya es tildado de burgués.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
No hay bueno caro ni malo barato.
Cabrito el de Marzo, cordero el de enero.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
Cabra manca, a otra daña.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Hasta arrancar un ajo cuesta su trabajo.
El árbol que no da frutos, da leña.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
Poca carne y mucha pluma, nada en suma.
Más verga que el Trica programando.
A la puta, el hijo la saca de duda.
Favor hecho a muchos, no lo agradece ninguno.
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
El más cuerdo, más callado.
Nada contra la corriente.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.