No hay virtud y nobleza que no abata la pobreza.
Baila Antón según le hacen el son.
La ocupación constante previene las tentaciones.
Cría cuervos y te sacarán los ojos.
No crece el río con agua limpia.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
Salir del fuego para caer a las brasas.
Otra cosa es con guitarra
Por Septiembre, quien tenga trigo que siembre.
La arada y el arado requieren hombre bien alimentado.
A largos días, largos trabajos.
El hambre aguza el ingenio.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
A muchos debe de temer aquel a quien muchos temen.
A más beber, menos comer.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Para otro perro ese hueso, tan descarnado y tan tieso.
Más vale libertad con pobreza, que prisión con riquezas.
La suerte es de los audaces.
El lobo y la oveja, nunca hacen pareja.
Pan de boda, duro a las pocas horas.
Madre piadosa hace hija asquerosa.
Vivir es morir lentamente.
A nadie le parece poco lo que da, ni mucho lo que tiene.
Ante la duda, abstente.
No te acostumbres a lo que no dure.
Quien es más escogedor, se va siempre a lo peor.
Alcalde de aldea, yo no lo sea.
Me traen por la calle de la amargura.
Comer, besar y rascar, es solamente empezar.
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
De luengas vías, luengas mentiras.
La verdad padece, pero no perece.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
A cada necio agrada su porrada.
Cazador que tira y no persigue, poco o nada persigue.
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
El que se pica, ajos come.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
El que tiene es el que pierde.
Con buena polla bien se jode.
Por el interés te quiero Andrés.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
El que ha tenido un mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza.