Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
Obediencia es noble ciencia.
Al hombre de más saber, una sola mujer lo echa a perder.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Las truchas y las mentiras, cuanto mayores, tanto mejores.
Hablar bajo y obrar alto.
Arte para lograr es el dulce hablar.
Todo necio confunde valor y precio.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
La duda es la llave del conocimiento.
La conciencia es a la vez, testigo, fiscal y juez.
La prudencia nunca yerra.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
Al saber lo llaman suerte.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Escucha en el silencio y serás sabio.
A palabra necias, oídos sordos.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
La fuerza vence, la razón convence.
Razón no requiere fuerza, ni fuerza requiere razón.
El perro es más sensato que la mujer, puesto que no le ladra al amo.
Cazador, mentidor.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
No hay tonto para su provecho.
El último en saberlo es siempre el interesado.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Ignora al ignorante.
El que es sabio atesora el conocimiento, pero la boca del necio es un peligro inminente.
Asi joven supiera y el viejo pudiera.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
Más vale una cuchara de suerte que una olla de sabiduría.
El que anda en silencio, cazar espera.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
Desvélate por saber y trabaja por tener.
Más vale maña que fuerza.
En talento o en caudales, lo que tienes justo vales.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
El necio cree que todo lo sabe.
A palabras necias, bofetones.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.
Para sabio Salomón.
Lo bien aprendido, para siempre es sabido.