Hablar de la mar, y en ella no entrar.
La imagen de la amistad es la verdad
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
El que tiene ovejas, tiene pellejas.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
A la mujer fea, el oro la hermosea.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
Quien se dispone a declarar la verdad, deberá tener ya plantado su pie en el estribo de su cabalgadura.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Arena y cal encubren mucho mal.
Si no es correcto, no lo hagas. Si no es verdad, no lo digas.
El hombre no sabe para quien trabaja, y la mujer para quien lo tiene.
Lo que es bueno o malo no es la acción sino la intención.
El que tenga hijo varón, no llame a otro ladrón.
Bien vivió quien bien se escondió.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
El hombre que te parece feliz a menudo es más infeliz que tú
El amor es una ratonera; entra el ratón, cuando quiere, pero no saldrá cuando quiera.
El mundo está vuelto al revés
Orden y contraorden, desorden.
Una mentira, madre es de cien hijas.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Ni amor reanudado ni chocolate recalentado.
Con pistola a discreción, cualquiera tiene razón.
Guardado el dinero, no pone huevos.
Aunque mal pienses de cada uno, no digas mal de ninguno.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Del mal paño nunca hay buen sayo.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
El amor es tan fuerte como la muerte.
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
Por el becerro se amansa la vaca
La conciencia vale por cien testigos.
El aburrimiento es consecuencia de la pereza
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
De padres bocois hijos cubetas.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Que no te den gato, por liebre.
Hombre es hombre y al "contao", da su bote y cae "parao".
No tientes al diablo que lo veras venir.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
Cuando la gana de joder aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
Madre e hija caben en una camisa; suegra y nuera, ni en una talega.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.