Enójate pero no pegues.
Con el cascaron en el culo, y ya tiene orgullo.
Vida sin amor, años sin verano
El que calla, no dice nada.
El que no duda, no sabe cosa alguna.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Después de tragos y fiestas, mira bien con quien te acuestas.
A la luz de la vela no hay mujer fea.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
Más fea que una patada en la canilla.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
Para aprender, perder.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
Quien es más escogedor, se va siempre a lo peor.
No hay virtud y nobleza que no abata la pobreza.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
La fe no tiene miedo.
Cuando la desgracia se asoma a la ventana, los amigos no se acercan a mirar.
En los meses de erre, en piedra no te sientes.
Las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.
Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Puta en ventana, mala mañana.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
No existe más amor que el amor a primera vista
Boda de hongos, llámala bodorrio.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Quien en Dios confía, será feliz algún día.
No cuentes dinero delante de los pobres.
Quién no gusta del vino, de Dios espere el castigo.
Existe una única libertad: la verdad. Existe una única esclavitud: la mentira
El amor poco, nunca es loco; pero si mucho es, con todo obstáculo da al través.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Más aburrido que bailar con su hermana.
Atrás viene quien las endereza.
Amigo que no da, poco me importa ya.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
Aún no eres bienaventurado si del pueblo no eres burlado.
Más mato la gula que la espada.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
A quien mal vive, su miedo le sigue.