Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
La confianza mata al hombre.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
El que se enfada en la boda, la pierde toda.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
A quien celos no tiene, no tiene verdadero amor.
Dios nos coja confesados.
Amor que empieza en boda, acaba en boda.
En lo ajeno, reina la desgracia.
Casado, pero no capado.
Con pretexto de amistad, muchos hacen falsedad.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
El que se escusa, se acusa.
Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Bien o mal, casado nos han.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
Amor por interés, se acaba en un dos por tres.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
Sin hijos y sin celos no hay desconsuelos.
A amante que no es osado, dale de lado.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
El que en mentira es cogido, cuando dice la verdad no es creído.
Amor de dos, amor de Dios.
Injurias olvidadas, injurias remediadas,.
Te casaste, te entera.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
Del que jura, teme la impostura.
Más vale amante bandido que novio jodido.
En casa del que jura, no faltará desventura.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
El que fía, o pierde o porfía.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.