Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
A mala venta, mala cuenta.
Mal es acabarse el bien.
Cuando te des un beso con tu novia, nunca lo hagas en el balcon porque dicen que el amor es ciego pero los vecinos no.
Alabanza propia es vituperio.
Si dices las verdades, pierdes las amistades.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Demasiado hacer el amor acaba en nada
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
La mujer con quien te cases no te gane en heredades.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
A amo ruin, mozo malsín.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
El que afloja tiene de indio.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
A marido ausente, amigo presente.
La mentira sale por la punta de la nariz.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Reniego de señora que todo lo llora.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
Borrón de escribano no es sin engaño.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
El chisme que gira, no siempre es mentira.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
Las penas solteras, son más llevaderas.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
No te fíes de quien de ti desconfíe.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
Soldado que huye sirve para otra guerra.
Sin padrino no hay bautizo.
A la que parió harto no la engaña un parto.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.