La verdad no peca pero incomoda.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Darle a una persona todo tu amor, no es un seguro de que siempre te amara.
Del amor al odio, solo hay un paso.
Donde mores no enamores.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
Antes de que te cases, mira bien lo que haces.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
A ira de Dios, no hay casa fuerte.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
Amor nunca dice basta.
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Amar sin padecer, no puede ser.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
El mayor desprecio es no hacer aprecio.
Dios nos libre de un tonto y más si es celoso.
Hombre casado, burro domado.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Malo es errar, pero peor es perseverar.
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
El amor muere de mal ausencia.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
Renegad de viejo que no adivina.
Burla pesada, en veras acaba.
Hacer favores, empollar traidores.
La ley pareja no es dura.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
A la mujer casada, no le des de la barba.
Cuesta más vengar agravios que soportarlos.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.