A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
Volverse la albarda a la barriga.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Ambicioso subido, pronto caído.
La zorra vieja en el lazo se mea.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
Mira quien eres y no por quien te tienes.
Cada cual lleva la lengua al lado donde le duele la muela.
Quien come mucho se empacha, y quien bebe se emborracha.
La verdad, aunque severa, es amiga verdadera.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
Los hombres serenos, pelean mucho menos.
Me lo contó un pajarito
Perro pendejo, no va a la gloria.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Donde hay humo no hay [[escarcha.
El hombre nació para morir, es mortal.
Contra el flato, bicarbonato.
Vaso quebrado, dura mucho porque no se usa.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
Encontrar al perro en la olla
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
El que por su gusto muere ni camposanto merece.
A llorar al cuartito.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
Busca la respuesta en el mismo lugar de donde vino la pregunta
El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Mal suena el Don sin el din.
Lo que no puedas ver, en tu casa lo has de tener.
Bollo de monja, costal de trigo.
Peso y medida, alma perdida.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Bota vacía la sed no quita.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
Trabajando por cuenta ajena, poco se gana y mucho se pena.
El río pasado, el santo olvidado.
Para el peor rey, el mejor profeta. Para el peor pecado, el mejor mensaje.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Compra de quien heredó, no compres de quien compró.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
Ni casa junto a río, ni viña junto a camino.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Río que zurrea, o trae agua o piedra.
Nadie es un gran hombre para su mayordomo.