No es mala la muerte cuando se lleva a quien debe.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
No hables mal de las mujeres si te espera una en casa.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
No esperes nada de aquel que promete mucho.
La puerca tira del tapón
Lo que trae un día se lo puede llevar otro.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Es como la gatita de Maria Ramos, que tira la piedra y esconde la mano.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
Buena cautela, iguala buen consejo.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Lo que falta por hacer, es lo que no se ha intentado.
Bien vengas, mal, si vienes solo.
Por las cuentas del rosario, puede subir al pecho el diablo.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
Hay que dar el todo por el todo.
Corre más una loca en chanclas.
Del cuerdo al loco, media muy poco.
Vive la vida a grandes tragos por que no te bastara cuando tengas que perderla.
Levantar la liebre para que otro la mate es disparate.
Borrón y cuenta nueva.
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra¡.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
A la fortuna, por los cuernos.
Jugar, fumar y beber, no es cosa de jovencita ni de mujer.
Para morirse, siempre hay tiempo.
Juegos de manos, ni a los piojos les son gratos.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
Si no tapas los agujeros, tendrás que reconstruir las paredes.
A la vejez, cuernos de pez.
Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.
Casa de capellán, la peor del lugar.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
Si eres escrupuloso, no esperes ser muy rico ni muy famoso.
Ni poeta con dinero ni mujer sin pero.
Hablar bajo y obrar alto.
Lo más feo, con interés, hermoso es.
En el modo de partir el pan se conoce al que es tragón.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
Me dejó como la guayabera.
A mal de muchos, remedio de pocos.
Le dan en el codo y cae en la caja de ahorros.
Roer siempre el mismo hueso
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.