Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Mira antes de saltar.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
La vida es aquello que te va sucediendo mientras tu te empeñas en hacer otros planes.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
Quien se quemare, que sople.
Salud perdida, salud gemida.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
Jugarse hasta la camisa.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
Cuentas de pobre, raro es que se logren.
Hay confianzas que dan asco.
El que quiere mentir, alarga los testigos.
No comas ansias.
Compañía de dos, compañía de Dios.
Dios ayuda al que mucho madruga.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
A mamar, todos nacen sabiendo.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
En otoño la mano al moño.
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
Aurora rubia, o viento o lluvia.
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Si camina de noche y pica, en el corazón siente una cosita.
Con promesas no se cubre la mesa.
Aguja calumbrienta, no estarás en mi herramienta.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
Donde no hay, por demás es el buscar.
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
Ni con todo el dinero del mundo se puede comprar una hora de sueño tranquilo.
A la vejez aladares de pez.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
Las cruces son las escaleras al cielo.
Moza que con todos bromea, no se si lo es, pero quizás lo sea.
El aprendizaje es más efectivo cuando es experimental, significativo y divertido.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
Eso es regar fuera del tiesto.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.