El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
Una carreta vacía hace ruidos.
Déjate de tanto refrán, y empieza a buscar el pan.
Lo que es bueno o malo no es la acción sino la intención.
La lengua rompe huesos aunque ella no los tenga.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
Nadie se hace calvo en un rato, sino paso a paso.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
El amigo no es conocido hasta que está perdido
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
A tu Dios y Señor, lo mejor de lo mejor.
Buen lector, mal escribano.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Calle mojada, caja cerrada.
De los burros, la destreza, no radica en la cabeza.
La mujer consigue plata con solo alzarse la bata.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
Piénsate mucho a quien escoger como amigo, pero piénsalo aún más cuando decidas cambiarlo.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
Ninguno puede vender, su alma a Dios y a Lucifer.
Saber amar es mucho saber.
Real ahorrado, real ganado.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Es mejor un feo hago que un hermoso haré
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Cuatro pies en la cama y no está padre.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
Casa vieja de madera, pronto arde entera.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
Ramos mojados, ésos mejorados.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
El primer real a nadie hace rico: pero es el principio.
Lo que no ocurre en un año, ocurre en un rato.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
La muerte, al pobre no se atreve.
El lo que se pierde, se aprende.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Quién será útil a otro, cuando no lo es a sí mismo?
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.