Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
El que ríe el último, ríe dos veces.
La amistad entre los hombres que se estiman es como la luna nueva que crece a medida que pasan las noches
Muchas gotas que caen entre la taza y los labios.
Borroncitos en la plana, azotitos en la nalga.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
En amores, los que huyen son vencedores.
A pan duro, diente agudo.
Fea con gracia, mejor que guapa.
La mujer consigue plata con solo alzarse la bata.
Tira en pleno Nilo al hombre afortunado, que volverá a salir con un pez en la boca.
Vanidad exterior es indicio de pobreza interior.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Juicio precipitado, casi siempre errado.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
No te enamores hasta el punto de no saber cuándo llueve
La vida es un gorro; unos se lo ponen, otros se lo quitan.
Aclaración no pedida, acusación manifiesta.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
Llena o vacía, menos la quiero tuya que mía.
Lo fiado es pariente de lo dado.
Por los santos, la nieve el los altos y el frío en los campos.
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
El agua fluye, las piedras se mantienen.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
Las aguas quietas, corren profundas.
Tal vendrá que tal te quiera.
Jeremías llora sus penas y no las mías.
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
El amor es como la luna, cuando no crece es que mengua.
El bien, de lejos viene; pero el mal, cerca lo tienes.
Dios aprieta pero no ahoga.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
La fe no tiene miedo.
Para una mujer enamorada amar demasiado es no amar suficiente
Niebla en alto, lluvias en bajo.
El mundo es un tira y afloja, y para que unos rían, otros lloran.
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
¡Qué alegre son el del bolsón!.
A consejo ido, consejo venido.
Casamiento y gobierno, destino del cielo.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
El avariento nunca está contento.
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.