Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
Inteligencia y belleza: gran rareza.
De hijos y de bienes, la casa llenes.
Jugar la vida al tablero.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
Otra cosa es con guitarra
Saber poco obliga a mucho.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
El vivo a señas y el tonto a palos.
La necesidad agudiza el ingenio.
Si has obtenido la riqueza con falsos juramentos, tu corazón será pervertido por tu vientre.
Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
Tiempo pasado siempre es deseado.
Quien más tiene, menos suelta.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Don sin Din, gilipollas en latín.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Pájaros del mismo pelo juntos emprenden el vuelo.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
La suerte nunca da, solo presta.
Hambre que espera hartura, no es hambre.
Para el gusto se hicieron los colores.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.
Por el interés, hasta lo feo hermoso es.
Muchos saben el precio de algo, pero no su valor. Pues hay cosas que no tienen precio cuyo valor es incalculable.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
Lo bueno dura poco.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
Mal de gota y de locura, tarde tiene cura.
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
Es mejor un feo hago que un hermoso haré
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
El dinero no es Dios; pero hace milagros.
Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.
Estas son de mi rodada.
Mala olla y buen testamento.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
A caballo ajeno, espuelas propias.
A falta de pan, buenas son tortas.
Antes se llena el cuajo que el ojo.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
El de labios mentirosos disimula su odio, y el que propaga calumnias es un necio.
La envidia es carcoma de los huesos.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.