A buen viento, mucha vela pero poca tela.
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
Hacer favores, empollar traidores.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
El que se viste con lo ajeno, en la calle lo desnudan.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
A gran salto, gran quebranto.
El enamorado y el pez frescos han de ser.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
¿Para qué tanta librería quien tiene la sesera vacía?.
Aguas tempranas, buena otoñada.
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
La ocupación constante previene las tentaciones.
Del aire se mantienen los camaleones, pero no los hombres.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Para acertar mejor, echarlo a lo peor.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
Agua de turbión, en una parte pan y en otra non.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
El perfume bueno viene en frasco chico
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
En arca abierta, el justo peca.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
No digas: es imposible. Dí; no lo he hecho todavía.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
La risa abunda en la boca de los tontos.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
Menos ha de ser llorado el muerto que el desdichado.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Zanahorias, no; cosas que unten la barba quiero yo.
Piensa la araña que todos son de su maña.
Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
Si se dejan abiertas las puertas, los cerdos correrán al trigo
El amor es como la sombra: sobre la montaña, es inútil buscarla; en el agua, no teme la humedad; en el fuego, no tiene miedo de quemarse.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
Una enfermedad que se cura no necesita de muchos adivinos.
El que demonios da, diablos recibe.
No hacen viejos los años, sino otros daños.
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.