En tristezas y en amor lloriquear es lo mejor.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
Donde hay pelo hay alegría.
Los justos pagan por pecadores.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Bestia alegre, echada pace.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
Nadie experimenta en cabeza ajena.
Cada cual es hijo de sus obras.
El que siembra en tierra ajena, hasta la semilla pierde.
El ojo del amo engorda al caballo.
Más puede diligencia que ciencia.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Aire cierzo, cuando llueve, ¡llueve de cierto!.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
Tanto le alabas que nunca acabas.
Mal que se comunica, si no cura, se alivia.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
Cinco dedos en una mano, a las veces hacen provecho y a las veces hacen daño.
Hablando, hablando, la ocasión se va pasando.
Gula y vanidad, crecen con la edad.
El caballo y la mujer, al ojo se han de tener.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Soplo de marzo y lluvia de abril, a agosto y septiembre los hacen reír.
Nadie se muere dos veces.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Las noticias malas tienen alas.
A las flores les pedimos que tengan perfume. A los hombres, educación.
De solo aire no vive nadie.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Si eres escrupuloso, no esperes ser muy rico ni muy famoso.
Negar que negarás, que en Aragón estás.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
No tengáis en cuenta lo que vuestro corazón dice sobre la almohada
Si la mujer supiera lo buena queye la nielda, la paceria como las vacas la hierba.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
A cabellos enredados, piojos por descontado.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
Por Santa Lucía, mengua la noche y crece el día, y hasta Navidad en su ser está.
Los que beben mucho no le encuentran el gusto
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Capa de pecadores es la noche, señores.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
No hay muerte más desastrada que la vida deshonrada.