Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
Si alejas el combustible, alejas el fuego.
Para ser puta con chancletas, más vale estarse quieta.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Que estudien los burros, que yo ya se mucho.
Nadie conoce la olla como el cucharón.
El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
Muchas palabras verdades se dicen en broma.
No falta un burro en un mal paso.
Hacer la del humo.
Los extremos nunca son buenos.
Nadie nació enseñao.
No te deseo suerte porque esto no es lotería, el que sabe sabe y el que no, que Dios lo bendiga.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Lo que me incomoda no me agrada y lo que no me parece bien tampoco me gusta.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
El yerro encelado, medio perdonado.
Lo que no conviene no viene.
Lo poco, nunca dio mucho.
El mono sabe el palo al que trepa.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Más está el engaño en ser bueno o malo que en ser caro o barato.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Alfayate sin dedal, cose poco, y eso mal.
Inteligencia y belleza: gran rareza.
El silencio no ha sido jamás escrito.
El amor de lejos, es para los pendejos.
Con los descuidados, medran los abogados.
Nadie nace maestro.
El que mucho escoge poco coge.
No ha nacido aún quien cuide lo ajeno.
Cuando se pierde el honor, va todo de mal en peor.
El que no mira adelante, atrás se queda.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Cada día se aprende algo nuevo.
Hombre difamado, peor que ahorcado.
La enseñanza sin palabras y el beneficio de no actuar no tienen en el universo absolutamente nada que ver
Alegría, albarderos que bálago se arde.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
Contra fortuna, no vale arte alguna.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.