Chico pueblo, grande infierno.
El último en saberlo es siempre el interesado.
Mal ajeno es ruin consuelo.
Tripa vacía, ni ilusión ni alegría.
No juzgues a tu amigo sin haberte puesto antes en su lugar
El hombre que no se equivoca no es humano.
Hacerse el tonto es mejor que andar en coche.
Contra gustos no hay nada escrito.
El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.
No es habilidad poca, saber nadar y guardar la ropa.
Tapados como el burro de la noria.
La cara bonita y la intención maldita.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
Quien trabaja con pereza, nunca acaba lo que empieza.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
El orgullo no es grandeza, sino hinchazón.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
De ese infierno no salen chispas.
Para saber hablar, es preciso saber escuchar.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Hablando mal y pronto.
Aprende, aunque sea a coces y bofetones.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
Más aburrido que mico recién cogido.
Quien dice lo verdadero, no peca por embustero.
Idos y muertos, olvidados presto.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
El aburrimiento es una desgracia
El frío conoce al encuero.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
Puta en ventana, mala mañana.
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
Zangamanga mal fraguada, solo a los bobos engaña.
Al loco y al aire, darles calle.
Donde entra beber, sale saber.
Teta que mano no cubre, no es teta, sino ubre.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
Quien da para recibir no da nada
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
Eso no te lo despinta nadie.
Ama sois mientras el niño mama; después ni ama ni nada.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Pasado el tranco, olvidado el santo.