Quien sabe ceder, sabe vencer.
La boda de los pobres, toda es voces.
La razón no quiere fuerza.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
No apruebes hasta que pruebes.
El hombre no vale por lo que tiene sino por lo que es.
Yo estudio derecho, dijo el borracho.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Ten cuidado que un perro negro no se meta en medio
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
Flores pintadas, no huelen a nada.
Arremangóse mi nuera, y volcó en el fuego la caldera.
No es lo mismo parir que criar.
No hay nada nuevo bajo la capa del cielo.
Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.
Mientras comemos, ¡qué buenos semos!; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
No te fijes en lo que dice, observa lo que hace.
No era nada lo del ojo, y lo llevaba en la mano.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Al hombre de rejo, vino recio.
Es de los enemigos, no de los amigos que las ciudades aprendan la leccion de construir murallas altas.
Después de comer, ni vino, ni mujer.
Los justos no tropezarán jamás; los malvados no habitarán la tierra.
A como come el mulo, caga el culo.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Ni musa sin jarra, ni enamorado sin guitarra.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Lavarse las manos, como Pilatos.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
No hay mejor equipaje para llevar encima que la cordura y la mente clara. En tierras lejanas es más útil que el oro y saca al pobre de los apuros.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado.
No encomie un vado hasta que lo hayas pasado.
Piensa la araña que todos son de su maña.
La casa sin mujer, es como la mesa sin pan.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
Hacerse la boca agua.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
Pan con sudor, sabe mejor.
Al que Dios no le da hijos, el diablo le da.
Secreto de tres, secreto no es.
No hay como la casa de uno
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
Valgan las llenas, por las vacías.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
La ocasión de pecar se debe siempre apartar y quitar.