Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Está en todo menos en misa.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
Estar en ayunas no mata, pero la glotonería sí.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Entre Pinto y Valdemoro. (Frase utilizada en España para a alguien que duda).
Ningún muerto ha regresado, ni a dar un simple recado.
La tierra que me sé, por madre la he.
La palabra emitida no puede recogerse.
No hay árbol como el nogal, ni fruta como el madroño, ni cosa que encaje mejor que lo que sabes en él.
No puedes tapar el cielo con la mano.
No hay que buscarle tres patas al gato, sabiendo que tiene cuatro.
Oye primero y habla postrero.
Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.
No todo el que trae levita es persona principal
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
De la enredadera de la calabaza grande no cuelga la calabazapequeña.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
Quien mucho desea, mucho teme.
Invierno claro ni en verano nublado.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
Hacer buenas (o malas) migas.
Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que tu silencio.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
A gana de comer, no hay mal pan.
Está como abeja de piedra.
Hace más la raposa que la curiosa.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
El que tiene ovejas, tiene pellejas.
Malas nuevas, como el rayo llegan.
A perro viejo no cuz cuz.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
Por puerta abierta ladrones entran.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
El ahorro es santo porque hace milagros.
A hija casada, los yernos a la puerta.
De donde viene la descomunión, allí viene la absolución.
Fruta verde, ni buen sabor tiene.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.