Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
Aburrimiento y nervios son contagiosos
Los buenos maestros enseñan hasta cuando se equivocan.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
Los ríos profundos fluyen lentamente.
El que ama, teme.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.
Donde hay confianza, da asco.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Todos somos parte de una prodigiosa unidad
Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida.
Burro que piensa bota la carga.
Menos ha de ser llorado el muerto que el desdichado.
Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad.
Aunque mal pienses de cada uno, no digas mal de ninguno.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
Quien es bueno y tiene amigos no acumula riqueza
Haz lo que creas que está bien.
Nunca te des por vencido si sientes que aún puedes seguir tratando.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan.
Piedra que rueda no hace montón.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
Dios está en todas partes.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
No te metas en pleito de marido y mujer, porque se arropan con la misma sabana.
La vida es así, y el día es hoy.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
El enamorado que no es pulido, luego es aborrecido.
Hasta el más santo tiene su espanto.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
La falta de respuesta es en sí misma una respuesta.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Al asno no pidas lana.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
A más servir, menos valer.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
La fuerza no es un remedio
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
Quien camina ligero, verá antes el camino más largo