Aunque el tonto coja la vela, ésta se apaga y el tonto queda.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Pan, que en la boda de un cojo lo dan, pero no a todos los que van.
La noche para pensar, el día para obrar.
Media vida es la candela, y el vino la otra media.
Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y tu palo.
Perro ladrador, poco mordedor.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Qué bueno es comerse el grano sin tener que trillar la paja.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
Ama como el lobo ama a la oveja
El buen vino, venta trae consigo.
Peor que el ciego el idiota que mira pero no nota.
Amigos, oro y vino viejo son buenos para todo
Boca sin dientes, casa sin gente.
Cada día tiene su trabajo suficiente.
Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
Nadie quiere la salud más que el paso.
La Luna no es pan de horno
Al padre, si fuere bueno, sírvele; y si malo, súfrele.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Lo que se hace de noche sale de día.
Agua por Virgen de Agosto, quita aceite y agua el mosto.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
Más vale tarde que nunca.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
Calva buena, luna llena.
El alma está no donde vive sino donde ama.
No con quien naces, sino con quien paces.
Odios de mortales no deben ser inmortales.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Salud para mí, trabajo para mi marido.
De los olores, el pan; de los sabores, la sal.
Antes que armas tomar, todo se ha de tentar.
Tras la fortuna guía el favor.
La fantasía es el reposo del alma
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Está como abeja de piedra.
El mejor maestro de espada muere a manos del que no sabe nada.
Quien siembra llorando, siega cantando.
Buena es la tardanza que hace el camino seguro.
Puso pies en polvorosa.