El caballo del judío, harto de agua y bien corrido.
Mañana de expectacion tarde de decepcion.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
Más de uno conservaría sus bienes si hubiese sabido que el agua también apaga la sed
Ni la novia sin cejas, ni boda sin quejas.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
A causa perdida, mucha palabrería.
No hay mejor amigo que un peso duro en el bolsillo.
No hace plata quien más suda, si la suerte no le ayuda.
El pobre es un extranjero en su país.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Guárdate del enemigo que llevas en ti y contigo.
Las palabras mueven, los ejemplos arrastran.
Quien reparte la herencia antes de la muerte, se merece que le den con una piedra en la frente.
Quien desparte lleva la peor parte.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.
El hambre es el mejor cocinero.
Mírate a ti mismo y entrarás en un abismo.
Bastante me ayuda quien no me estorba.
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
Hombre viejo no necesita consejo.
Probando es como se guisa.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
Quien siembra, siega.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
Por buena que sea la cuna, mejor es la buena crianza.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
Nieves en la tierra, abundancia en la vega.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Lo estancado se pudre.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Quien promete amor eterno es porque desconoce los cuernos.
Cuando te sientes a comer, los codos en la mesa no has de poner.
Mi marido es tamborilero; Dios me lo dio y así lo quiero.
Del falso bien viene el auténtico mal
Lo malo sin maestro se aprende.
Un día menos, una arruga más.
Despacio al pensar y pronto al ejecutar.
No hay que arrear ganado flaco.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
El borracho valiente se pasa del vino al aguardiente.
Más perdido que Papá Noel en mayo.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
Haz lo que debes y no lo que quieres.
No hay casa donde no haya su calla, calla.
Lo único permanente es el cambio.