El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Hombre dormido, ni del todo muerto ni del todo vivo.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Pan, vino y ajo crudo, y verás quien es cada uno.
Para su madre no hay hijo feo.
Huele peor el pedo ajeno que el propio.
Nos mean y tenemos que decir que llueve.
Haz bien y échalo al mar; si los peces lo ignoran, Dios lo sabrá.
Mujer, no seas boba y no se te acabe el pan de la boda.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.
Poco se gana hilando pero menos mirando.
A todo coche, le llega su sábado.
No se muere dos veces si no se escapa de la muerte una vez.
Se vuelve amargo el vino si no se tiene con quien brindar.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
Aprende bien a callar, para que sepas hablar bien.
Lo que haces, encuentras.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
Es mejor deber dinero y no favores.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Común conviene que sea quien comunidad desea.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
Después de cumplido el deber, el descanso es un placer.
No se hace la boda con hongos, sino con buenos dineros redondos.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Jamás busques la respuesta en los lugares que no existen.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Agua sobre agua, ni cura ni lava.
Al que te puede tomar lo que tienes, dale lo que te pidiere.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
Paga para que te acrediten.
Se recuerdan los besos prometidos y se olvidan los besos recibidos
El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
Ayer era una flor, hoy solo es un sueño
La peor vejez es la del espíritu.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
De casa que amanece a mediodía, guárdenos Dios y Santa María.
Una golondrina no hace verano.
Por miedo de pajarillos, no dejes de sembrar mijo.
Quien tiene el estómago lleno, dice: ayunemos.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.