Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
La honestidad es un vestido de oro
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
A bien obrar, bien pagar.
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
Madre vieja y camisa rota no es deshonra.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.
La humildad es el hilo con el que se encadena la gloria.
Las deudas de juego son deudas de honor.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
No hay dicha, sino diligencia.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Si el trabajo dignifica, ser digno nada significa.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Buena fama merece quien por su patria muere.
Antes muerte que vergüenza.
No es noble quien lo es, sino quien lo sabe ser.
El hombre sin honra, más hiede que un muerto.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
Al buen corazón la fortuna le favorece.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
El que toma parientes más honrados que sí, señores toma a quien servir.
Variante: El trabajo ennoblece a quien lo hace.
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
Como es el trabajo, así es la recompensa.
Del favor nace el ingrato.
La lealtad se paga.
Pasar amargura por ganar hermosura.
Quien lo hereda no lo hurta.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
Daño merecido, no agravia.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
Confesión hecha, penitencia espera.
El más ruin se engalla, y el más honrado calla.
Muestra gran respeto por tu semejante.
De quien no has tratado, no jures que es hombre honrado.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
El respeto al derecha ajeno es la paz.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
La cruz de más excelencia es la cruz de la paciencia.
Aceptar un don, requiere discreción.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
Veinte años puta y uno casada y eres muy honrada.