Mejor precavido, que arrepentido.
Un espejo no sabe ser embustero.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
La verdad, aunque severa, es amiga verdadera.
Más vale morir honrado que vivir deshonrado.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
Dar gusto da gusto.
Papel, testigo fiel.
Hombre bondadoso, nunca envidioso.
Joda más, joda menos, pero no joda tan parejo.
Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.
Modestia exagerada, modestia falsa.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
La gente discreta, no suelta la jeta.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
No dejes lo bueno por lo hermoso, ni lo cierto por lo dudoso.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Ya que no eres casto, sé cauto.
Alabanza propia, mentira clara.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Ser bueno, a veces no es tan bueno.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.