Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Favor hecho a muchos, no lo agradece ninguno.
Buena es la linde entre hermanos.
A galgo mojado, liebre enjuta.
Buena razón quita cuestión.
A cada cual inclina Dios para lo que es y a buen fin, si no lo tuerce quien se hace ruin.
Al buen pagador no le duelen prendas.
Necio es quien con necios anda.
A quien mucho tiene, más le viene.
A largos días, largos trabajos.
Mozo rondador, no puede ser madrugador.
Más tiran un par de buenas tetas que una pareja de bueyes.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Cuando se trate de damas, no te vayas por las ramas.
Ocioso y lagarto, no mueren de infarto.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
Buena vida, arrugas tiene.
Barájamela más despacio.
Entre las gentes, hay mil gustos diferentes.
Para los desgraciados se hizo la horca.
Bailar la trabajosa.
Juez con prisa, juez que yerra.
Me enseña a ser bueno el que me hace un bien.
Cuanto más quiere una mujer a su marido, más corrije sus defectos.
Bien muere, quien bien vive.
El que bien huele, mal hiede.
Cabeza casposa, poco piojosa.
Agua mansa, traidora y falsa.
Conejo viejo mudado de caño, no dura un año.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
Ruin es quien por ruin se tiene.
Lavarse las manos, como Pilatos.
A la carne vino, y si es jamón, con más razón.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Calle el que dio y hable el que recibió.
En casa pobre no hay mujer buena.
Rey es el amor, y el dinero, Emperador.
Dale al tonto una cuerda, y ahorcarse ha con ella.
El caballo la pistola y la mujer nunca se prestan.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
Hoy por mí, mañana por ti.
El que come tierra, carga su terrón.
Abarata, tendero, y ganarás más dinero.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.