Dame venta y te daré cuenta.
Amor y señorío, no quieren compañía.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
Mujer ventana, poco costura.
Ningún hombre puede ser feliz si no se aprecia a sí mismo
Pan no mío, me quita el hastío.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Oficial diestro, pronto se hace maestro.
Casada que va a fiestas, cuernos en cestas.
Mallorquina, puta fina
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
El espíritu es fuerte; pero la carne es débil.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
Mujer hermosa nunca es pobre, y si lo es, es que es tonto.
Al músico viejo le queda el compás.
Bien parece y bien están el asno en la cuadra y la mujer en el hogar.
Hasta el rabo, todo es toro.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
Caballo que alcanza, pasar querría.
El comedido sale jodido.
Amigo de muchos, amigo de ninguno.
Si el dinero no es tu sirviente, será tu amo.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
El que nace capacho, muere serón.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
Favor con favor se paga
Al enemigo honrado, antes muerto que afrentado.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.
No hay más mala gente que hombres y mujeres.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Yo no siento que mi marido juegue, sino que pierda.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
De lo bendito, poquito.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Buen palmito y buena altura, suerte son de estatura.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.