En los meses de erre, en piedra no te sientes.
Tiene la cola pateada.
A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Si quieres que te siga el perro dale pan
Morrocoy no sube palo ni que le pongan horqueta.
Más vale sano que pagarle al cirujano.
Dar una de cal y otra de arena.
No me dijeron perro, pero me tiraron el hueso.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
Gato escaldo del agua fría huye.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Quien prestó, perdió.
No invoques derecho humano, si violas los de tu hermano.
La gotera dando y dando, la piedra va perforando.
Costumbre hace la ley.
Trabajo ajeno pesa menos que el heno.
Ausente, apenas viviente.
Lo robado no luce.
Los enamorados, no ven a los lados.
El amor no se oxida
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
El que duerme en Mayo que duerma todo el año.
La ocasión es la madre de la tentación.
Desde pequeñito se endereza el arbolito.
Ajo cebollino, para con vino.
Nadie da lo que no ha.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
No hay amor feo ni cárcel alegre.
¿Qué es la vejez?. Estornudar, toser y preguntar qué hora es.
El pan caliente, mucho en la mano y poco en el vientre.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Si tengo trompo no tengo cuerda; si tengo cuerda no tengo trompo.
Nuestro gozo en un pozo.
Compra lo que no has menester y venderás lo que necesites.
Después de que baile bien aunque sea fea.
El amor es atrevido más que la ignorancia.
Apenas es gato y ya anda en el tejado.
Casa sin madre, río sin cauce.
Frutos y amores, los primeros son los mejores.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
Con buena comida para tres, cuatro comen bien.
No te alabes tanto si quieres llegar a santo.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Nada contra la corriente.