Lunes y martes, fiestas holgantes; miércoles y jueves, fiestas solemnes.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Si quieres que te siga el perro dale pan
Amor de corneta, de diana a retreta.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
Morrocoy no sube palo ni que le pongan horqueta.
A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.
Más vale sano que pagarle al cirujano.
Gato escaldo del agua fría huye.
Los enamorados, no ven a los lados.
El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
Quien prestó, perdió.
No me dijeron perro, pero me tiraron el hueso.
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.
Dar una de cal y otra de arena.
Lo robado no luce.
Trabajo ajeno pesa menos que el heno.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
La gotera dando y dando, la piedra va perforando.
No invoques derecho humano, si violas los de tu hermano.
El que duerme en Mayo que duerma todo el año.
El amor no se oxida
¿Qué es la vejez?. Estornudar, toser y preguntar qué hora es.
Ausente, apenas viviente.
Costumbre hace la ley.
Desde pequeñito se endereza el arbolito.
No hay amor feo ni cárcel alegre.
Después de que baile bien aunque sea fea.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Ajo cebollino, para con vino.
Casa sin madre, río sin cauce.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
Nadie da lo que no ha.
El amor es atrevido más que la ignorancia.
Nuestro gozo en un pozo.
Si tengo trompo no tengo cuerda; si tengo cuerda no tengo trompo.
Para adquirir el derecho a desnudar a las mujeres, hay que empezar por pagarles los vestidos.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Frutos y amores, los primeros son los mejores.
La ocasión es la madre de la tentación.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
No te alabes tanto si quieres llegar a santo.
Cuando el sol no asoma en casa, el doctor viene a la casa.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
El pan caliente, mucho en la mano y poco en el vientre.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Apenas es gato y ya anda en el tejado.
Con los años viene el seso.