El médico mata, y el cura lo tapa.
Conquistar el mundo montado a caballo es fácil, es desmontar y gobernar lo que es difícil
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
El amor es una ratonera; entra el ratón, cuando quiere, pero no saldrá cuando quiera.
A casa vieja, portada nueva.
El que más hace, es el que menos merece.
Más quiero huevos hoy que mañana pollos.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Esperando que crezca la hierba, el buey se muere de hambre.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
Casa vieja todo es goteras.
De un árbol, una rama y mejor desgajada.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Menos pregunta Dios y más perdona.
Pues morir no se excusa, mal vivir, ¿por qué se acusa?.
Por lo que guardo en mi pecho, nunca tendré pleito.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
La oprtunidad la pintan calva.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
El trabajo mata al asno, pero no mata al amo.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
Ama a tu vecino, pero no quites la cerca.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Quien muere pobre, no muere antes de tiempo.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
Cuando se entera el cornudo, ya lo sabe todo el mundo.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Cuando Dios dio púas al erizo, bien supo lo que hizo.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Cortesía de boca, mucho consigue y nada cuesta.
No empeñes las prendas, mejor que las vendas.
A mucho hablar, mucho errar.
Tan bueno es mi gato que no caza ratones.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.