Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
A casa vieja, portada nueva.
El amor es una ratonera; entra el ratón, cuando quiere, pero no saldrá cuando quiera.
Conquistar el mundo montado a caballo es fácil, es desmontar y gobernar lo que es difícil
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
Esperando que crezca la hierba, el buey se muere de hambre.
El médico mata, y el cura lo tapa.
De un árbol, una rama y mejor desgajada.
El que más hace, es el que menos merece.
Casa vieja todo es goteras.
La oprtunidad la pintan calva.
Más quiero huevos hoy que mañana pollos.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
Por lo que guardo en mi pecho, nunca tendré pleito.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
Pues morir no se excusa, mal vivir, ¿por qué se acusa?.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
Menos pregunta Dios y más perdona.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
El trabajo mata al asno, pero no mata al amo.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Ama a tu vecino, pero no quites la cerca.
Quien muere pobre, no muere antes de tiempo.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Cuando se entera el cornudo, ya lo sabe todo el mundo.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Cuando Dios dio púas al erizo, bien supo lo que hizo.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Dios es omnipotente y el dinero su teniente.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
No empeñes las prendas, mejor que las vendas.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.
Promesa de enamorado, promesas de marinero
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.