Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
A poco pan, tomar primero.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Cuando tu ibas ayer, yo venía ya de moler.
Lo más placentero, no es tan duradero.
De cuarenta para arriba, ni te cases, ni te embarques, ni te mojes la barriga.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
A cada paso, un gazapo.
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
Menos correr y más hacer.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
El que mucho promete, poco cumple.
A rico no llegarás, pero de tacaño te pasarás.
De amores el primero, de lunas las de enero.
Dios hizo todas las cosas con peso, sabiduría y mesura.
Tenés cola que te machuquen.
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
El otoño de lo bello, es bello.
Para afilar el formón, hay que darle al mollejón.
Guarda bien: pero no tanto que no halles lo guardado.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
El que no llora no mama.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
Al arquitecto la piedra, y la casa al empedrador.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
Caballo que vuela, no necesita espuela.
El vino como el rey, y el agua como el buey.
Al que Dios no le da hijos, el diablo le da.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
De buenas en el juego, de malas en El amor.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
Junta de rabadanes, oveja muerta.
Donde hay cariño, allí va el niño.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
Rama larga, pronto se troncha.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
La gente mala se muere de vejez.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Del mal, el menos.
A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
Por el becerro se amansa la vaca
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
A mala lluvia, buen paraguas.
Despistado como perro en cancha de bochas.