Perro que ladra, guarda la casa.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
El dinero como el chisme, se hicieron para contarlo.
Tiempo pasado siempre es deseado.
El que sabe sabe, y el que no sabe es gerente.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos.
Despacio al pensar y pronto al ejecutar.
Quien no es para más, de hambre en su tierra perecerá.
El hombre que conoce todo lo que la humanidad ha creído, ¿cómo es posible que siga creyendo?
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
El que no tiene hijos, los educa bien.
Llámame gorrión y échame trigo.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
Haz buena harina y no toques bocina.
Más aburrido que bailar con su hermana.
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
En la variedad está el gusto.
Como el espigar es el allegar.
Cabello crespo, calvo presto.
A burra nueva, cincha amarilla.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
El vino y la mujer se burlan del saber.
A bloque, la casa en roque.
El buen bebedor bien sabe. cuanta cerveza le cabe.
Andar el tiempo y vernos hemos.
El mejor maestro, el tiempo; la mejor ciencia, la experiencia.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.
El sastre de fama, conoce la trama.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
Del cobarde, no se ha escrito nada.
Abusar es mal usar.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Mientras ande tu asno, no le des palos.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
Escrita la carta, mensajero nunca falta.
Si no seré su guardián, dejaré a los gansos ser gansos
El que vino a Gumiel y no bebió vino, ¿a qué coños vino?.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
Las mujeres buenas no tienen ojos ni orejas.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.