Arrimar uno el ascua a su sardina.
El gato maullador, nunca buen cazador.
Gallo fino no extraña gallinero.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
Entre amigos no hay cumplidos.
Si vas a pasear, las bragas has de cambiar.
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
La oración de los rectos en su gozo.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
El que de amigos carece es porque no los merece.
Para que quiere cama el que no duerme.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.
El tiempo todo lo cura y todo lo muda.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
Al desganado, darle ajos.
Dios no se queda con nada de nadie.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
Prohíbe a un tonto que haga una cosa, y eso es lo que hará.
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
Lo difícil es tener, si no sabes mantener.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer algo encuentra una excusa.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Cruz y raya, para que me vaya.
Quien tenga tiempo que no espere
El que consigue algo tiene mucho, pero el que guarda tiene más.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Quién quisiere vivir sano, coma poco y cene temprano.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
Al bueno por amor y al malo por temor.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
El que es enemigo de la novia, ¿cómo dirá bien de la boda?.
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
Quien de servilleta pasa a mantel, no hay quien pueda con él.
A la fuerza no es cariño.
Dios acude siempre.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
Querer sanar es media salud.
El que las sabe, las tañe.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.