Este come cuando hay, caga por chirolas, camisa a medio lomo, pantalón a las rodillas.....
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
La esposa ideal es la que es fiel, pero intenta ser tan bella y amable como si no lo fuese
Ningún humano recuerda, que el culo le huele a mierda.
No muevas lo que esté bien.
A los cuarenta de edad, fácil viene la enfermedad.
Quien corre con más alarde, o no llega, o llega tarde.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
El pagar y el morir, cuanto más tarde mejor.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
Ignora al ignorante.
Tiene doble trabajo hincharse y deshincharse.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
Dicen que casar casar, yo también me casaría si la vida de casados fuera como el primer día.
De molinero cambiarás, pero de báscula no pasarás.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Me hizo sudar la gota gorda.
A fin de año, remienda tu paño.
Hacer de toda hierba un fardo.
El cura, cuando muere un rico, mata un buen cochino.
Juntos pero no revueltos.
Quien se conforma goza y alguna vez padece: pero es un bello padecer el de quien se conforma
Buen abogado, mal cristiano.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
No se encuentra muy a salvo, piojo en cabeza de calvo.
En arca abierta, el justo peca.
El que no arriesga no gana.
Mujer sin hijos jardín sin flores.
Jugarse hasta la camisa.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Pocos pelos, pero bien peinados.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
Indio comido, puesto al camino.
Comida hecha, amistad deshecha.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Fortuna te dé Dios, talento no.
Tanto tienes, cuánto vales.
¡Chínchate un ojo!
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.
¿Qué hacer, Gaspar?. Como para cenar.
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
Si digo que la yegua es parda, es porque tengo los pelos en las manos.