Cuando tu ibas, yo venia.
Antaño me mordió el sapo, y hogaño se me hincho el papo.
El éxito o el fracaso, los forja uno paso a paso.
Bachiller, baila, chilla y sabe leer.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
Hablando nos entendemos.
En la batalla se conoce al soldado; pero en la Victoria se conoce al caballero.
La vida es aquello que te va sucediendo mientras tu te empeñas en hacer otros planes.
Es de sabios cambiar de mujer.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Todo en la vida tiene su medida.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Tras cada pregón, azote.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
El tiempo es un remedio que todo lo cura.
Actividad cría prosperidad.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
La ciencia siempre es decente, y la ignorancia insolente.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
Los recuerdos buenos duran mucho tiempo, los malos mucho mas.
A mala venta, mala cuenta.
En los años no importa cuantos, lo importante es cumplirlos.
Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.
Obra hecha, dinero espera.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Cada día se aprende algo nuevo.
La gota que derramó el vaso de agua.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
La cascara guarda el palo.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
Reniego de plática que acaban en daca.
La mujer casta esta siempre acompañada.
Es mejor un buen rumor que una mala noticia.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
Cuando los de Anaya perdieron la mula, para unos desgracia para otros fortuna.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
No saber una jota.
El hombre reina y la mujer gobierna.
Maestro de atar escobas.
Duelos me hicieron negra, que yo blanca era.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar