Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
Tras el buen comer, ajo.
Deja al menos un huevo en el nido
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Al que le venga el guante que se lo calce.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Las manos ociosas conducen a la pobreza; las manos hábiles atraen riquezas.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
Dios nos libre de un tonto y más si es celoso.
Los pies van donde va el corazón
A caballo regalado, no le mires el dentado.
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Honra sin provecho la digo pecho.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Hacer el agosto.
El que no agradece, al diablo se parece.
En las horas de trabajo, los amigos al carajo.
Están separados, como el agua y el aceite.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
Cada pez en su agua.
Lo que de la boca sale, del corazón procede.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
La violencia es el refugio de las mentes pequeñas.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
El que siembra tormentas recoge tempestades.
Casa en canto, y viña en pago.
Dios no espera año para castigar.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Boda sin borracho tenla a milagro.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
Ir de trapillo.
El que quiera peces que se moje el culo.
Teta de noviciado.
Quien se excusa se acusa.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
El beso lo inventó Dios y el diablo lo que viene en pos.
De Cristo a Cristo, el más apolillado se raja.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
Casa de mantener, castillo de defender.
Cuando hay amor hasta las cicatrices de la viruela son iguales a los hoyuelos en las mejillas.